Inteligencia Artificial, un impulso para el futuro de la salud.

Lo que parecía futurista cada vez más cerca de ser realidad.

Cuando escuchamos mencionar las palabras inteligencia artificial (IA) rápidamente nuestros pensamientos se deslizan hacia una realidad distante que transita las esferas de la ciencia ficción, donde algún robot autómata con figura humanoide es capaz de interactuar plenamente con los seres humanos, o una super computadora repentinamente toma conciencia y decide eliminarnos de la faz de la tierra convirtiéndose así en un amenaza para la humanidad. Si bien hasta resulta casi natural pensar de esta manera, la realidad dista bastante de estos panoramas hollywoodescos.

El término inteligencia artificial, o IA, se acuñó en 1956, su popularidad se disparó recientemente en los últimos años debido a un significativo aumento en el volumen de datos y mejoras en la potencia de cómputo y almacenamiento.

Cuando hablamos de IA en realidad estamos haciendo alusión a la capacidad de ciertas tecnologías para realizar tareas en entornos complejos, sin la orientación constante de un usuario y que a la vez poseen la capacidad de mejorar el rendimiento aprendiendo de la experiencia, en dos palabras; autonomía y adaptabilidad.

Algunas aplicaciones de la IA se encuentran en fase de experimentación donde podemos citar los esfuerzos enfocados actualmente en el desarrollo de automóviles autónomos y la robótica. Otras aplicaciones son mucho más sutiles y las utilizamos en nuestro día a día donde pasan casi desapercibidas, por citar un ejemplo, pensemos en el despliegue de contenido personalizado en Netflix, Instagram y motores de búsqueda como Google Chrome todo esto basado en las preferencias individuales.

La salud es un campo donde constantemente se busca innovar, por ello no debería sorprendernos la búsqueda activa de las entidades académicas y empresas internacionales para encontrar nuevos nichos para la aplicación y desarrollo tecnológico. La creciente demanda por los servicios, las altas expectativas, la infodemia, el aumento de la expectativa de vida y la escasez de profesionales de la salud son todas razones pujantes para el avance de las Tecnologías de la Información y Comunicación en Salud (TICs). Las empresas más activas en IA aplicada a la medicina y salud son; IBM, General Electric, Philips, Microsoft, Google y Qualcomm, mientras que las entidades académicas líderes son; Harvard Medical School, Stanford University, University of Pennsylvania, Massachusetts General Hospital y Chinese Academy of Sciences.

Se destacan diversos campos de aplicación, como salud mental, nutrición, diagnóstico por imágenes, oftalmología, dermatología, epidemiología, soporte para la toma de decisiones clínicas, evaluación de riesgos, ensayos clínicos, desarrollo y descubrimiento de fármacos. No deberíamos visualizar la innovación como una afrenta a la mano de obra del personal de salud, estas herramientas más que atentar contra los puestos laborales de los seres humanos han surgido para simplificar tareas repetitivas y brindar apoyo a los profesionales , logrando así la denominada inteligencia aumentada.

Entre las herramientas más utilizadas, se destacan las técnicas de deep learning, machine learning, big data y procesamiento del lenguaje natural (PLN). Ejemplificando algunas aplicaciones actuales de la IA podemos mencionar los siguientes casos:

En el Instituto de Ingeniería y Ciencias Médicas del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) aplicaron un algoritmo de aprendizaje automático para identificar nuevas terapias antibióticas. El modelo informático puede analizar más de cien millones de compuestos químicos en pocos días y está diseñado para detectar posibles antibióticos que eliminan bacterias mediante el uso de mecanismos diferentes a los que emplean los medicamentos ya existentes.

Técnicas similares son aplicadas para el procesamiento de información genética, esto cobra especial importancia al hablar de cáncer y medicina de precisión, donde se personalizan las terapias oncológicas en base a múltiples datos. Medicina de precisión es “un enfoque emergente para el tratamiento de enfermedades y prevención que tiene en cuenta la variabilidad individual en genes, medio ambiente y estilo de vida de cada persona “. Los algoritmos de IA pueden llevar la medicina de precisión al siguiente nivel, aumentando la precisión y la predicción de resultados a través de la extracción de grandes cantidades de información genética, datos clínicos, sociales, de estilo de vida y de preferencias en poblaciones heterogéneas.

Recientemente se analizó miles de secuencias del virus SARS-CoV-2 e identificó segmentos con el fin de encontrar posibles objetivos de vacuna. Con los algoritmos de predicción de IA se exploraron los epítopos en todo el repertorio de proteínas en SARS-CoV-2. La constelación óptima de “puntos críticos” fue seleccionada por algoritmos para generar la respuesta inmune óptima con la cobertura más amplia de la población humana.

El propósito central en el diseño, desarrollo y despliegue de soluciones tecnológicas basados ​​en IA, debe centrarse en ayudar a los médicos en la simplificación de tareas como el registro de datos, brindar información más conectada y de esa manera elevar ese vínculo humano de la relación medico-paciente. Charles Friedman, Ph.D., propuso el teorema fundamental de la informática biomédica, donde afirma que “una persona que trabaja en asociación con un recurso de información es ‘mejor’ que la misma persona sin ayuda”.

Vivimos en una era de inteligencia aumentada donde el binomio humano+tecnología debe ser utilizado en favor de los individuos así como en pos de la optimización de los sistemas de salud, brindando así mayor calidad y eficiencia en el cuidado de los pacientes.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: